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ÉXITO DE ASISTENCIA EN LA SEGUNDA CARAVANA "OTRO DESARROLLO ES POSIBLE"


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ÉXITO DE ASISTENCIA EN LA SEGUNDA CARAVANA "OTRO DESARROLLO ES POSIBLE"
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17/12/2006
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(Gran despliegue de la Guardia Civil en Los Alcázares)
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(Ciudadanos ingleses se interesan por el urbanismo en Murcia)
Crónica de un viaje, por Diego Jiménez/J.P.
Murcia

El día invitaba a ello. Un luminoso cielo azul y una cálida temperatura, más que otoñal casi primaveral, han animado a cientos de personas a tomar el coche para secundar el llamamiento de la Coordinadora La Región de Murcia no se Vende, que empezó con unas treinta asociaciones hace dos años y que ya supera las sesenta.

A temprana hora, desde las 11 de la mañana, familias enteras y jóvenes, muchos jóvenes, iban afluyendo con sus vehículos al aparcamiento situados a espaldas del Palacio de Exposiciones y Congresos. En la explanada, Paco Cutillas, megáfono en mano, incombustible como siempre al desaliento, iba dando detalles para garantizar la seguridad del recorrido de la comitiva. Entre las personas concentradas, podíamos ver a una amplia muestra de lo más representativo de la política y de la sociedad civil murciana. Todas, además, afanándose en decorar los vehículos con pegatinas, pancartas y banderas.

A eso de las 12 horas de la mañana, y contando con la buena organización del recorrido urbano por parte de la Policía Local de Murcia, la caravana enfiló la Avenida Primero de Mayo en dirección a Las Atalayas, Ronda de Levante, Plaza Circular, Avenida de la Constitución, Gran Vía y, por Martínez Tornel, en dirección de nuevo al puente de la FICA para tomar la carretera que, por Los Dolores, nos iba a llevar por Beniaján, Torreagüera y los Ramos rumbo a Sucina. Durante el trayecto, los cláxones de los vehículos llamaban la atención de las personas viandantes, con una profusión de ruido tan ajena a lo que se predica desde el universo ecologista. Pero, en esta ocasión, era distinto. Se trataba de hacerse ver y oír. Al paso de la comitiva por las calles de Murcia y pedanías de la Costera Sur, podíamos ver caras de asombro, expectantes, en el público. Más de una persona, sin embargo, rompía la barrera de hielo y se acercaba a alguno de los coches para recabar información. El paso era inicialmente lento, quizás demasiado lento, como lo prueba el dato de que una hora y media después de la partida, sobre las 13:30 horas, la caravana llegaba a Los Ramos. Unos metros más adelante, la primera parada del recorrido, junto al restaurante Larache, en la carretera que conduce a Sucina y Torremendo. Allí, Juan Antonio, de Santomera, nos explica el impacto que sobre la Huerta, lo poco que queda de Huerta murciana, van a tener las obras en marcha de la autovía Santomera-San Javier, y la prevista del Reguerón, amén de las del AVE.

Tomamos de nuevo el volante y, pasados unos kilómetros, nos desviamos, antes de llegar a Sucina, hasta la urbanización de la ‘Hacienda Riquelme’, contigua a la de la Peraleja. A la entrada a la primera de ellas, a la derecha, un cartel nos indica la futura ubicación de la depuradora de aguas residuales. Pero el campo de golf en construcción ya tiene hoyos rebosantes de agua. De ‘aguas residuales’, como irónicamente dice Felipe Iracheta. Está claro que estas urbanizaciones, las dos primeras de las treinta previstas en esa zona del municipio murciano –según nos informa Felipe-, están usando aguas del subsuelo (esas aguas que antaño regaban el Campo de Cartagena) para usos turístico-residenciales, cosa que no casa con las airadas denuncias de la falta de agua de las autoridades regionales.

Desde esa zona, la comitiva enfila en dirección a Roda Golf, junto a Balsicas, para tocar la costa en el vecino municipio de Los Alcázares atravesando la nacional 332 desde Los Narejos. La travesía urbana por este municipio es motivo suficiente para hacer sonar de nuevo los cláxones de los vehículos. Parada en el campo de golf de la Torre del Rame. Ese bastión que se levantara en el siglo XVII para vigilar las correrías de los corsarios berberiscos por la zona costera del Mar Menor es hoy testigo mudo del desastre urbanístico que ha transformado antiguas parcelas de regadío en suaves colinas onduladas llenas de césped y hoyos para la práctica de ese deporte. Aparcados los vehículos, a la gente le pide el cuerpo pisar el césped. Y ahí, en una de esas colinas artificiales con un verde también artificial, se despliegan las pancartas ‘La Región de Murcia no se Vende’ y ‘Murcia no se Vende, gobierne quien gobierne’. La Guardia Civil, que, pasado Sucina había asumido la seguridad del trayecto, vigila, en principio discretamente, la actuación de las personas manifestantes. Todo se complicó, sin embargo, cuando un individuo de la empresa que gestiona esas instalaciones se dirigió a quienes allí estábamos un tono, en principio supuestamente dialogante, pero que fue ganando en crispación cuando se le cuestionaba su legitimidad para echarnos de un sitio público, de un lugar que antes había sido campo de cultivo y zona natural, para verlo ahora transformado artificialmente y, además, sujeto a restricciones para su acceso. Se vivieron momentos de tensión, con ese individuo, inmaculadamente trajeado, que ganaba en actitud desafiante, quizás por sentirse arropado por la Guardia Civil. Alguno de los agentes de este Cuerpo, además, procedió a anotar las matrículas de muchos de los vehículos allí aparcados, lo que motivó el nerviosismo de más de una persona, que llegó a increpar a la Guardia Civil. Mientras tanto, a lo largo de estos momentos tensos, Pedro García, presidente de ANSE, trataba de que el señor en cuestión entrara en razones. Imposible.

Tras unos minutos de estancia allí, nos dirigimos hacia El Carmolí. Felipe Iracheta nos advirtió de la barbaridad urbanística que se está gestando a los mismos pies del cerro volcánico que da nombre a ese paraje marmenorense. Al igual que el Cabezo Gordo de Torre Pacheco, las urbanizaciones en curso han ‘lamido’ una parte sustancial de ese cerro volcánico, uno de los existentes en el Campo de Cartagena, junto a los cabezos de Beaza y Ventura, y que tienen su continuidad en los islotes e islas del centro del Mar Menor.

Y bordeando el litoral del Mar Menor por Los Urrutias, última salida hacia Los Nietos para, desde allí dirigirnos hacia las inmediaciones de Lo Poyo. Una vez detenidos en un paraje cercano a la vía rápida que desde Cartagena conduce a La Manga, y desde el que se divisa ese paraje protegido y las riberas sur de la laguna litoral, Pedro García, de ANSE, nos pone al corriente de la paralización de la actuación urbanística de Lo Poyo y, sin embargo, de la continuidad de la vecina de Novo Carthago. Nos informa de que, afortunadamente, ha podido quedar en suspenso el proyecto de unir las localidades de El Algar y Cabo de Palos con la denominada “Ciudad del golf”, lo que hubiera supuesto construir del orden de 50.000 viviendas y siete campos de golf. Según Pedro, la presión social está surtiendo efecto. Y ahora se empieza a hablar de consolidar como espacio protegido toda la ribera sur del Mar Menor.

Atardece. La suave brisa de un Mar Mediterráneo que tenemos tan próximo, a nuestras espaldas -con parajes tan emblemáticos, y aún protegidos, como el Parque Natural de Calblanque-Peña del Águila y Monte de las Cenizas-, contribuye a refrescar, quizá en demasía, una jornada que ha sido cálida. Y cálida en doble sentido. Por la temperatura, en una tierra que se resiste a saludar al invierno. Y por la talla humana y el empuje reivindicativo de unas gentes que no están dispuestas a comulgar con los ‘cantos de sirena’ de un Gobierno regional que, en ciertos foros, se postula como medioambientalista, pero que, con sus actuaciones, demuestra que son meras declaraciones de cara a la galería.

El sol casi se ha ocultado. Volvemos a casa. Con la convicción de que, una vez vista la posición desfavorable del PP a la ILP que se votó días pasados en la Asamblea Regional para la protección de espacios naturales, queda mucho por recorrer. Pero con gentes así, con personas dispuestas a sacrificar un domingo para reivindicar con la fuerza de que somos capaces la preservación del medio ambiente, cabe la esperanza de que la lucha de tantos movimientos asociativos contra este modelo urbanístico depredador no vaya a ser baldía.

Entre los participantes, algunos representantes políticos de IU, PSOE, sindicatos y personas tanto jóvenes como de avanzada edad, también portavoces de colectivos de Inglaterra y Estados Unidos, que aguantaron la larga peregrinación de ocho horas por algunos de los puntos más conflictivos de la explosión urbanística en la Región.

Testimonios
Esther Helguedas
La candidata a la alcaldía de Murcia, Esther Elgueras, dijo que "hay que poner límite y freno a esta situación. Confío en que la próxima convocatoria electora pueda haber cambios. En el ámbito urbano también necesitamos un modelo de ciudad diferente, y ecologicamente sostenible. Añadió que "la percepción es que no puede justificarse lo que se está haciendo. Tener pruebas es a veces muy complicado, pero la corrupción existe. La situación canta por si misma".

Patricio Hernández
El representante del Foro Ciudadnao dijo a VMP que "lo de la corrupción en Murcia es una evidencia y solo falta trasladarlo a términos legales y penales. La ley es el último muro que nos defiende del avasallamiento de una élite que defiende sus intereses muy concretos amparándose en la defensa de los intereses generales, y es la peor de la corrupción posible. Valcárcel dijo que aquí no pasa nada, pero aquí pasa mucho, señor Valcárcel". Patricio Hernández cree que "hay una parada táctica y si el partido popular gana las elecciones harán el negocio finalmente".

Antonio Campillo
Campillo señaló a esta redacción que "ya hemos publicado varias veces como Foro Ciudadano y en nuestro próximo estudio que en Murcia hay una economía especulativa con unos pelotazos impresionantes para pagar partidos políticos y enriquecer a unos cuantos. Es increible que haya ya más de doce municipios denunciados en la fiscalía. Esperamos que la justicia sea más resolutiva para que los responsable de estos delitos respondan a los ciudadanos. Campillo cree que Valcárcel insulta la inteligencia de los murcianos cuando dice que "aqui no pasa nada. Confiamos en que la justicia actúe ya".

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